No se sabe con certeza la época exacta en que fue construido pero se construyó con el fin de conducir el agua del manantial de la Fuenfría. En primer lugar, el agua se recoge en la cisterna El Caserón, para ser conducida a continuación por un canal de sillares hasta una segunda torre La Casa de Aguas, donde se decanta y desarena, para continuar su camino, después recorre aproximadamente 700 metros hasta lo alto del Postigo y se dirige hacia la plaza del Azoguejo, donde el monumento presenta todo su esplendor.
Se ha ido manteniendo a lo largo del tiempo por lo que probablemente haya llegado a nuestros tiempos en perfecto estado. En los últimos años se ha ido deteriorando debido entre otras cosas a la contaminación medioambiental y a las condiciones meteorológicas. Para garantizar su supervivencia se ha realizado un cuidadoso proceso de restauración.

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